Casi con lo ojos cerrados y sin saber donde me metía, guiada por un impulso, me ví sentada sobre una esterilla sabiendo que en mi interior se gestaba un nuevo ser.
No siempre puedes controlar lo que sucede en el exterior, pero sí lo que sucede en tu interior

Ilusa de mí, creí que el YOGA era una “disciplina” más fácil de practicar que otras, sin embargo, muy pronto fui observando que mi idea no era nada real y después de algunos meses, comprobé algo que ya sospechaba.
Los lazos de unión de este grupo de desconocidas, unidas por las ganas de ser maestras de Yoga para niños, cada día era más fuerte y el Centro Oasis, lejos de ser un lugar aislado, estaba siendo un lugar de aprendizaje y de crecimiento personal.
Casi a la mitad del curso, pude sentir como Lennon absorbía la energía de un “Om” en grupo, siendo ésta, una sensación extraordinaria, difícil de olvidar. Me encontraba deseosa de volver a repetirla. Más allá de mis deseos, “mi pequeña gran revolución” estaba aquí.
Hay quienes discrepan sobre si tener niños te cambia la vida…. Yo creo que te hace crecer como persona y lo mismo he vivido con el Yoga.
Soy testigo de como ambas cosas me han aportado salud, felicidad y fuerza interior.
Con todo ésto aprendí que el Yoga no es una disciplina, es un modo de vida. Es esencial sentirse Yogui para impartir clases de Yoga a niños y adultos.
Estoy súper contenta de las experiencias vividas, es el momento de enseñar a los niñ@s de entre 2 y 15 años a encontrar su fuerza interior, a guiarlos y a practicar Yoga.
A mis seños (Miriam y Rafi) y compañeras (ya maestras todas) os deseo lo mismo que a Lennon:
Que no pierdas esa fé,que hoy es eterna.
Que tu curiosidad no desaparezca
y crezca como lo hacen ahora tus piernas.
Que nadie ose jamás fijar tus metas,
Que sepas observar y no ver a quien no debas.
Que aunque nos encontremos lejos,
nos sintamos cerca.
Nasmaté